Encuentre su mediador        


SEPARANDO EL DEBATE DEL DIALOGO
AUTORITARISMO POLITICO/SOCIAL                DIALOGO DEMOCRATICO
 

El otro, adversario politico, es visto como un enemigo total: quien no piense como uno es un adversario o, en una versión más suave: un opositor; o en una versión extrema, un enemigo.

 
Todos tienen un pedazo de la verdad, y esta saldrá del dialogo entre todos; nadie es demasiado ignorante o inferior a los demás, sino que todos son igualmente respetados por que aportan visiones diferentes que hacen a la visión común.
Usualmente, no hay comunicaciones preparatorias del encuentro; todo sucede inmediatamente después de una confrontación pública dañina a la imagen del lado que tiene mas poder. Hay contactos y un proceso de preparación de la agenda y de los participantes para que sepan que esperar.  Los participantes tienen muchas maneras de expresar su consentimiento educado a la reunión.

 

Los participantes ya tienen una posición pública tomada.

Son conocidos por esta posición y han invertido su capital político defendiéndolo; se han identificado con la posición, y por lo tanto se portan como estereotipados “defensores de su verdad.”

No se permiten expresar opiniones personales, sino que hablan desde la identidad institucional. El partido o la entidad que defienden les va a pedir cuentas si no se atan al discurso ortodoxo.

 
Las personas invitadas a participar no son necesariamente los líderes de cada posición,

Y si lo son, están invitados a hablar desde su experiencia personal, que es distinta a la de los demás,  y no desde el trono o el sitio del poder.

 No se atan a comportarse de acuerdo a imágenes estereotipadas de cómo deben ser, sino que se permiten mostrar sus propias inquietudes y preocupaciones.

Y permiten ser influidos por las de los demás.

 
Hay un clima amenazador: se esperan ataques e interrupciones y el moderador, (si lo hay)  los permite.

El tono de voz es admonitorio y retador; no se admiten preguntas después de pontificar la asumida “verdad.”

Hay una atmósfera de seguridad y contención: los facilitadores proponen las reglas, obtienen el consentimiento de los participantes a estas reglas y las sostienen de manera clara para todos los participantes,  de modo de facilitar intercambios respetuosos.

 

Los que hablan lo hacen en nombre de una entidad superior: “el gobierno”; “la institución”

No hay un “yo”, pero se dice:“El gobierno piensa o espera o desafía,” etc.

 

Los participantes hablan como personas, desde su propia y única experiencia.

No tienen una agenda pre-determinada que sostener e imponer y si la tienen, acuerdan que van a dialogar e invitar a los otros a dialogar sobre esa agenda, a confirmar.

 
El valor es CONTROL DE LA OPOSICION  

El valor es la BUSQUEDA DEL CONSENSO

 
Los participantes cuando hablan tienen bien en cuenta su propio público, y repiten propuestas que los hacen quedar bien frente a ese público, tengan o no que ver con el tema del diálogo.

 

Los participantes hablan entre sí y oyen sinceramente lo que los otros dicen; e incluyen lo que los otros aportan en sus propias respuestas. Es importante explorar los propios valores y creencias, aun que sean diferentes.

 

Los participantes manifiestan un apoyo incondicional a un determinado punto de vista o posición, y de allí no se mueven.

Si ven que hay desafíos a esa idea, se sienten personalmente atacados o amenazados, y reaccionan de un modo emocional, con indignación o injuria.

 

Los participantes tienen libertad de expresar sus propias dudas, así como sus creencias y valores profundos, sabiendo que no habrá ataques.

El tono emocional es tranquilo y permite que las emociones fluyan naturalmente, sin coerción.

 
Los participantes oyen para refutar la posición contraria y exponer sus razonamientos como ilógicos o erróneos.

Se pregunta siempre desde una situación de poder y verdad, por lo que las preguntas son o retóricas o argumentativas.

Los participantes escuchan para entender mejor y aumentar su percepción de los valores y creencias del otro lado, hacienda preguntas con curiosidad genuina y respeto.

Se usa la escucha reflexiva.

 

Las propuestas son predecibles, no cambian con el diálogo y se acaba con la misma posición que al comienzo. No hay nueva información. Nunca se sabe que forma toman las declaraciones, pues los participantes aportan nuevas perspectivas.y se crea asi una nueva realidad consensuada.
Para tener éxito, hay que repetir hasta el hartazgo las mismas “verdades inclaudicables.”

Si la contraparte no las acepta, declarar que son estúpidos, golpistas o enemigos, y que obran de mala fe.

 
Dado que nadie tiene la verdad, el éxito consiste en la exploración de todos los aspectos complejos del tema en cuestión, de modo que todos lo entiendan bien, y puedan hacer mejores decisiones.

 

El debate sostiene el discurso público del partido político dominante. Se ofrece siempre una solución consistente con  la posición del partido, puesto que ya se han definido las necesidades y se sabe cual es la “verdadera solución.” Los participantes pueden expresar visiones discordantes con el discurso oficial, puesto que ven la situación desde sus propias necesidades. Se invita a los participantes a ofrecer opciones que sirvan para redefinir el problema y enfocar soluciones consensuadas.
El resultado es un DIALOGO DE SORDOS, QUE PERPETUA EL PODER ACTUAL. El resultado es un PROCESO DE RECONOCIMIENTO RECIPROCO DE LAS NECESIDADES Y VALORES, PARA UNA SOLUCION EN COMUN.
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